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La
subdivisión entre colesterol bueno y malo hace referencia
a las lipoproteínas que lo transportan. El nivel de
LDL (Low Density Lipoprotein), que llevan el colesterol
a los tejidos, aumenta en presencia de un exceso de
este último. Los HDL (High Density Lipoprotein) transportan,
en cambio, este exceso al hígado que procederá a eliminarlo
por las vías biliares. Por esta razón los HDL desarrollan
una acción protectora respecto a la arteriosclerosis:
como más alta sea la tasa, más se aleja el colesterol.
Las grasas poliinsaturadas (características de los aceitas
de semillas) se han demostrado capaces de bajar el colesterol
hemático, actuando pero indiferentemente sobre los LDL
y HDL. El ácido oleico, monoinsaturo (contenido en el
aceite de aceituna en porcentaje del 75%), actúa reduciendo
exclusivamente el nivel de LDL y aumentando el de HDL.
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