|
Nuestro
organismo necesita una dieta equilibrada y saludable en la que estén
presentes todos los nutrientes en su justa mesura.
Las
grasas es uno de los más importantes de estos nutrientes, por su
aporte energético, su presencia en el desarrollo de las estructuras
celulares y porque -sin ellas- sería imposible la asimilación de
ciertas vitaminas y minerales.
La
grasa es buena. Aunque podemos hacer esta afirmación sin temor a
equivocarnos, hay que puntualizar que no todas las grasas lo son.
Las
que son provechosas para el organismo y que reducen los peligrosos
niveles de colesterol en sangre, son las monoinsaturadas como el
oleico que contiene el aceite de oliva.
|
No
sucede lo mismo con las saturadas -procedentes de animales- ni
con las poliinsaturadas -derivadas de otras semillas de
plantas- que aumentan este peligro y, con ello, todos los
riesgos circulatorios y coronarios que esto conlleva: infartos
de miocardio, disminución de la presión arterial y una mayor
dilatación de los vasos sanguíneos.
Los antiguos griegos ya atribuyeron una gran importancia al régimen
de vida, es decir, al conjunto de hábitos del cuerpo y del
alma que constituyen la actividad vital del hombre.
Pues
bien, esta dieta tradicional del Mediterráneo se ha
redescubierto cuando los expertos en nutrición, en esa lógica
inquietud por la alimentación y las formas de vida, han
investigado la manera de convertir las recomendaciones
nutricionales en alimentos concretos y tipos de comida.
|

|
Al
estudiar los hábitos alimenticios de distintas poblaciones se
comprobó que la alimentación de las diversas regiones mediterráneas,
compuesta por verduras, hortalizas, legumbres, frutas, pescado,
aceite de oliva virgen y vino, podía ser el origen de las reducidas
cifras de colesterol que presentaban los mediterráneos cuando eran
comparados con los habitantes de América del Norte, anglosajones y
centroeuropeos, los cuales consumían una dieta con mayor contenido
calórico, basada en grasas y proteínas de origen animal, productos
lácteos y dulces que preparaban con mantequilla o derivados.
Como
resultado de este hecho y de las conclusiones de diferentes estudios,
se acuñó el término de Dieta Mediterránea, refiriéndose a ella
como una dieta saludable, especialmente por su efecto beneficioso
sobre las enfermedades cardiovasculares.
Una
de las bases que demuestran este reconocimiento es el Aceite de
Oliva Virgen.
Otra
razón se encuentra en el alto consumo de pescado, especialmente del
graso (llamado, también, pescado azul).
Estudios
más recientes sobre prevención de algunas enfermedades parecen
confirmar que existen sustancias efectivamente
“cardioprotectoras” en la alimentación mediterránea, de las
cuales las más relevantes son las antioxidantes, con una
substancial presencia en el Aceite de Oliva Virgen Extra.
Se
trata de una pirámide alimenticia que marca las pautas por lo que
respecta a proporciones y frecuencias recomendables de consumo en la
dieta sana y equilibrada de un adulto sano.
|

|
Éstas
son sus características:
-
Abundancia
de alimentos de origen vegetal: frutos secos, frutas,
verduras, pan , cereales, legumbres y patatas.
-
Elección
de los alimentos más frescos, los que se conservan en su
estado más natural.
-
Uso
del aceite de oliva como grasa principal.
-
La
energía aportada por la grasa debe oscilar entre el 25% y
el 35%. Las grasas saturadas no superan el 7-8% de energía
(calorías).
-
Consumo
diario de una cantidad moderada de queso y yogur.
-
Consumo
semanal moderado de pescado, aves y huevos.
-
Fruta
fresca, como postre diario. Los dulces, pocas veces a la
semana.
-
La
carne roja, algunas veces al mes.
-
Realizar
ejercicio físico regular para favorecer un buen peso y
estado físico.
-
Consumo
de vino con moderación, habitualmente durante las comidas.
|
Pirámide
realizada por expertos en nutrición de: Organización Mundial de la
Salud, Oldways Preservation & Exchange Trust y Who/Fao Centro de
colaboración para la Nutrición del Instituto de la Salud Pública
de Harvard.
|