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EL
OLIVO EN LA EDAD MEDIA |
Es
extraordinariamente difícil reconstruir los hechos del
cultivo del olivo en una fase histórica muy amplia y más
bien pobre en documentación específica. La gran herencia de
la olivicultura antigua es, de todas maneras, mantenida o
retomada en diversas épocas. En todos aquellos lugares que
mantuvieron un sistema de control administrativo de una cierta
fuerza y continuidad se dio producción aceitera. Es el caso,
por ejemplo del África septentrional, antes de la conquista
árabe (Siglo VII D.C.). La España meridional y el África
septentrional continuaron la actividad aceitera ya bajo
control islámico.
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De
todas maneras, durante la Edad Media, Aceite de Oliva
escaseó de tal manera que, en determinados casos, llegó a
ser considerado dinero en efectivo.
A
partir en efecto del Siglo V, los controles estatales sobre el
aceite empiezan a desaparecer casi completamente. Son las órdenes
religiosas las que pasan a poseer la mayor parte de los
olivares todavía en cultivo, y el Aceite de Oliva pasa
a ser consumido por las clases altas y, sobre todo, por los clérigos.
En los monasterios se distribuía cada día, a cada monje, el
aceite necesario para sazonar sus comidas, sin despilfarro ni
codicia.
Si
en un convento llegaba a agotarse el Aceite de Oliva,
¡podía llegar a acontecer en él un milagro! Según podemos
leer en la vida de Santa Clara, un día escaseó tanto el Aceite
de Oliva a las Criadas de Cristo, que ni las enfermas podían
tener su ración. Santa Clara tomó una tarro y lo depositó
junto a una de las paredes exteriores del convento. Al ir a
recogerlo, algo más tarde, ¡lo encontró lleno de Aceite
de Oliva!
Durante
la Edad Media, el destino principal del Aceite de Oliva
no fue para el consumo humano, sino para los usos litúrgicos.
El aceite consagrado el Jueves Santo era distribuido entre
todas las iglesias de cada una de las diócesis, debiendo
durar todo el año y, en caso de que éste se agotase, sólo
podía conseguirse más con el permiso directo del Obispo.
También los candiles que ardían en los altares eran
alimentados exclusivamente con Aceite de Oliva, según
lo prescrito por las Sagradas Escrituras. |

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La
función sacra del Aceite de Oliva fue de una
civilización a la otra, del ámbito cristiano al musulmán,
cual herencia de las civilizaciones más antiguas. También el
Corán cita el Aceite de Oliva. En Occidente la
reanudación económica es lenta, gradual y se concreta hacia
el año 1.000. El control del territorio se divide entre
muchas figuras institucionales. La renovación de la gestión
agrícola del territorio, muy a menudo, se concreta donde obra
el control de las instituciones religiosas, en particular de
las monásticas. La producción aceitera medieval no alcanza
la cantidad y la difusión de la de la antigüedad romana,
pero siguió siendo utilizado para el ámbito alimenticio,
para la iluminación y sobre todo para usos religiosos.
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EL
OLIVO EN LA EDAD MODERNA |
La
crisis europea a mediados del siglo XIV, causada por las
oleadas de la peste que diezmaron la población, y por
un empeoramiento de las condiciones atmosféricas
comportaron algunos cambios en la gestión agrícola de
extensas regiones. Se difunde así el cultivo del olivo
en amplias áreas mediterráneas más templadas. Su gran
fuerza vegetativa es a largo plazo una garantía de
inversión. El cambio de los planes de tráfico mediterráneo
después de la caída de Constantinopla (1453) comportó
una ampliación de los recorridos comerciales hacia el
área atlántica y el Norte Europa. Aparece una intensa
economía de cambio entre el Mediterráneo Occidental y
el área del Mar del Norte y Báltico: el Aceite de
Oliva es protagonista, por cuanto es utilizado para
la conservación de gran variedad de productos
alimenticios, para la iluminación y, con sus derivados,
para otros diversos empleos. En esta época, se realizan
también interesantes innovaciones tecnológicas, en el
campo de la elaboración y en el sistema de lavado
de los orujos (principio del siglo XVIII).
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Hoy
el olivo se ha extendido más allá de las zonas
mediterráneas, hasta difundirse por todos los
continentes exceptuando la Antártida. Hay
olivares en África del sur, en China y Vietnam,
en Oceanía meridional, en toda América, y la
producción total de Aceite de Oliva del globo está
en constante crecimiento desde principios del
Siglo XX. Los antiguos dijeron: el Mediterráneo
empieza y acaba con el olivo, señalando la íntima
unión existente entre la planta y el área geográfica,
que consideraban una unidad orgánica y bien
distinguida de aquellas zonas frías y húmedas
que se encontraban al Norte y de las zonas desérticas
y áridas al Sur y hacia Oriente. A partir de
finales de la Edad Media, el panorama de los países
ribereños del Mediterráneo volvió a cubrirse de
olivares y el comercio aceitero alcanzó de nuevo
la importancia que había tenido. Barcos cargados
de cubas de aceite y caravanas de animales de
carga que transportaban aceite contenido en
odres de piel partían de las regiones aceiteras
para alcanzar el Norte Europa.
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