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MOLINO
DE TRACCIÓN HIDRÁULICA
Los
lagares de tracción hidráulica estaban presentes en aquellas zonas aceiteras
que contaban con cursos de agua. Esta oportunidad facilitaba notablemente las
operaciones ya que excluía la presencia del animal dentro del lagar, eliminando
los inconvenientes técnicos e higiénicos que comportaban. La amplitud de la
rueda era proporcional al cauce de agua y, en muchos casos, con ruedas de gran
diámetro también se consiguieron óptimos resultados en presencia de
aportaciones hídricas de limitada consistencia. El diámetro de las
transmisiones dentadas estaba relacionado con la velocidad que se quería
imprimir a la muela de piedra. En este lagar se ejecutaba la doble presión.
Después de la primera operación de triturado de las aceitunas en la muela de
piedra, la pasta conseguida se disponía en adecuados recipientes y era sometida
a una primera presión en una columna del trapiche. El material resultante era
dispuesto de nuevo a presión en otra columna del trapiche. En las operaciones
de molienda, el avellano era triturado junto con la pulpa para favorecer el
drenaje de los líquidos subordinados a presión.
En
las muelas se ejecutaba la primera elaboración de las aceitunas. El peso de las
ruedas en movimiento permitía la rotura de la pulpa y los avellanos para
conseguir así una pasta homogénea lista por la siguiente molturación.
Reemplazada la fuerza animal por la energía eléctrica, es todavía
abundantemente presente en diversos lugares del mundo.

BODEGA.
LA SALA DE LAS ÁNFORAS
Se
trataba del local para el depósito y la conservación del aceite. Colocado en
las adyacencias del lagar, apenas extraído, se dejaba descansar el aceite para
favorecer el depósito de las impurezas. Éstas eran sustraídas del fondo
realizando diversos transvases durante el año. Los recipientes tenían,
generalmente, el interior de terracota esmaltada con especiales barnices para
cerrar las infiltraciones del líquido en el material poroso. Otros tipos de
contenedores eran los más recientes recipientes de madera revestida
interiormente de chapa estancada.

LA
CALDERA
En
el antiguo lagar se utilizaba abundante agua caliente. Dadas las escasas
presiones que se podían obtener con los trapiches manuales, fue indispensable
acompañar las distintas fases de la elaboración con consistentes añadiduras
de agua hirviendo para facilitar la separación del aceite de los otros
elementos.

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Material cedido gentilmente por
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