Su publicidad aqui
PRINCIPAL CULTURA CONSUMO SALUD CURIOSIDADES CONSEJOS NOTICIAS FORO
 

CULTURA
Museo 1ª Parte
Museo 3ª Parte

Museo 4ª Parte

Museo 5ª Parte

El museo del Aceite de Oliva - 2º Parte
 

MUELA A TRACCIÓN ANIMAL

  

En las muelas se ejecutaba la primera elaboración de las aceitunas. El peso de las ruedas en movimiento permitía la rotura de la pulpa y los avellanos para conseguir así una pasta homogénea lista por la siguiente molturación. Reemplazada la fuerza animal por la energía eléctrica, es todavía abundantemente difusa en muchos lugares del mundo.

 

 

PRENSA A PALANCA

  

Con la prensa se ejecutaba la segunda manipulación de las aceitunas: la extracción de los componentes líquidos de las aceitunas ya trituradas por las muelas. La pasta conseguida era dispuesta en adecuados recipientes que, sometidos a presión, dejaban filtrar el mosto. El sólido restante (el orujo de oliva) se utilizaba generalmente para la calefacción. Conocida ya por los egipcios, la prensa a palanca ha representado durante siglos el sistema de molturación más difuso hasta el punto que ha venido siendo utilizada en las zonas menos desarrolladas hasta los principios del siglo XX.

 

DECANTADORA

  Con este utensilio se procedía a la tercera y a última operación: la separación espontánea del mosto, constituido por 2/3 partes de agua y 1/3 parte de aceite. Gracias al diferente peso específico, el aceite, más ligero, afloraba a la superficie y era recogido con un cazo adecuado.

 

 

LAGAR COMPLETO

  

La muela de piedra facilita la rotura de avellanos muy resistentes. Un eje, actuando sobre las dos ruedas, acelera el movimiento de la muela permitiendo un más fácil acceso al operador para la obtención de la pasta.

 

SEPARADOR CENTRÍFUGO DE LOS MOSTOS

Hace su aparición en el lagar en los años veinte, después de diversas experiencias suecas en el sector quesero. La separación del agua y del aceite, que se conseguía empíricamente por afloración en la decantadora, en el separador mecánico se realiza explotando la fuerza centrífuga. El aceite, más ligero, se concentra en el centro del tambor mientras el agua, más pesada, se dispone en las extremidades. Dos canalizaciones separadas dirigen los líquidos a sendos depósitos. Esta máquina, además de acelerar los tiempos, permite conseguir Aceites de mayor calidad, gracias a la separación inmediata del Aceite del agua vegetal. Nacieron así -en los años sesenta- las primeras instalaciones de ciclo continuo que, eliminando las operaciones manuales de las prensas, permitieron conseguir la instantánea subdivisión de los tres elementos (aceite, agua y pulpa) con notables reducciones de los costes y mejorías cualitativas del producto conseguido.