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Hace ya tiempo que el
olivar superintensivo se encuentra ya consolidado como sistema de cultivo
rentable, estable y duradero. Atrás quedan los tiempos en que se creía (motivado
por inciertos estudios de investigadores de Córdoba) que el olivar
superintensivo había que arrancarlo a los siete años de su plantación porque
habia una drástica disminución de la producción y que los costes de poda no
compensarían a los de producción. Pues bien, el tiempo nos ha dado la razón a
quienes apostamos por este método de cultivo, en contra de las voces de muchos
que nos tildaban de locos y de querer arruinar a los olivicultores (muchos
recordarán esas palabras).
Ahora prácticamente en
todas las zonas olivareras de España y del mundo han aparecido empresas de
reciente creación o reconvertidas de otros cultivos que dicen saber de olivar
superintensivo, pero ¿y la práctica que tenemos los pioneros de este sistema que
apostamos por el superintensivo hace ya más de diez años? No cabe duda que se
han cometido errores en un principio pero actualmente ya se tiene controlado
todo el sistema de plantación y de manejo del olivar superintensivo, y son
empresas como la nuestra las que hemos estudiado este sistema y conocemos a la
perfección la implantación y desarrollo de este cultivo, mientras que las
empresas que ahora empiezan cometerán los errores que nosotros ya hemos resuelto
hace años. Pero el ingenuo olivicultor que se deja embaucar por estas empresas
sin experiencia tendrá una plantación que podrá tener problemas en la formación
o problemas de base por la elección inadecuada del marco de plantación, por una
incorrecta alineación de las calles, o por una excesiva distancia entre caminos
de servicio, pero ¿y si la planta utilizada no es fiable? Y si la plantación no
da cosecha al tercer año, o simplemente la planta estaba afectada por un virus
procedente de un viverista sin escrúpulos (y sin registro oficial) que aprovecha
la actual coyuntura del mercado?
El futuro del olivar
superintensivo está segurado con la actual y previsible coyuntura de los
mercados de los aceites. Esto justifica las grandes inversiones que vienen
realizando los grandes grupos aceiteros españoles e inversionistas en busca de
estabilidad para su dinero. Por poner un ejemplo sólo Irlanda importa al año 9,5
millones de litros de aceite, eso significa que necesitamos unas 5.000-6.000
Has. de superintensivo sólo para cubrir la demanda de éste pais, y no es de los
que más consume. No hay que tener miedo de las grandes plantaciones que se están
realizando puesto que el mercado es capaz de absorver todo ese aceite extra que
se va a producir. Se calcula que en España existen actualmente unas 30.000 Has.
de olivar superintensivo, lo que demuestra que la superficie de este sistema de
cultivo todavía es pequeña en comparacion con la destinada a la producción de
otros tipos de grasas vegetales.
A nivel mundial la
producción (y consumo) de aceite de oliva sólo representa el 3% del total de
grasas vegetales, mientras que los aceites de soja representan un 31%, los de
girasol un 13% o un 17% los de palma. Esto nos indica que cuanto más suban los
precios de las demás grasas vegetales (por su consumo, gastos de producción y
actualmente por su utilización como biocombustibles) más competitivo será el
aceite de oliva y aparecerán nuevos huecos de mercado que actualmente se decanta
por aceites más baratos. La cotización mundial del aceite de girasol se ha
incrementado un 135%, esto unido a que el consumidor reconoce las excelencias
del sabor, la calidad y el efecto beneficioso del aceite de oliva, hace que la
demanda de aceite de oliva todavía tenga un largo futuro por delante.
Actualmente se están abriendo nuevos mercados como la India, China o Japón,
donde la demanda de aceite virgen extra es creciente y palpable.
El olivar en general y
en concreto el olivar superintensivo, por sus menores costes de producción,
tiene un futuro asegurado.
Sólo nos queda poder
utilizar otras variedades además de la arbequina para conseguir una
diversificación en las calidades y las características del aceite, no porque el
aceite de arbequina no sea bueno, que de hecho es excelente y muy apreciado a
nivel internacionesl, sino para conseguir otros sabores que puedan conquistar
otros mercados que actualmente consumen otras grasas vegetales. Para ello
nuestra empresa y nuestro vivero se encuentra estudiando otras variedades
alternativas y estamos en condiciones de afirmar que próximamente dispondremos
de alternativas reales y con futuro.
Queda un largo camino
por recorrer en el olivar superintensivo, sólo estamos empezando.
Eduardo Acosta Rangel
Director técnico de
Acosta Aspersión, S.L.
Gerente de Viverolivo
www.olivarintensivo.com
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