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Mezclar
la levadura con 2 cucharaditas de agua tibia. Poner la harina sobre la
mesa -en montón-, hacer un hoyo en el centro y verter en él la levadura
diluida, la sal y el Aceite de Oliva Virgen Extra.
Trabajar
con las manos hasta conseguir una masa homogénea. Ponerla en un
recipiente ligeramente untado de Aceite de Oliva Virgen Extra (para que la masa no se pegue) y cubrir con un paño
limpio. Dejar reposar en un sitio templado 30 minutos.
Calentar
el aceite en una sartén y, a fuego muy lento y tapada, rehogar la cebolla
para que se ablande sin tostarse. Añadir al final un poco de sal y
pimienta.
Untar
un molde ligeramente con unas gotas de Aceite de Oliva Virgen Extra. Poner dentro la masa e ir acoplándola y estirándola
con las palmas de las manos, para que cubra toda la superficie del molde.
Rellenarlo
con la cebolla y adornar con los filetes de anchoa cruzados en forma de
rombos. En el centro de cada uno poner una aceituna negra.
Meter
en el horno precalentado a 200 C durante 20-25 minutos hasta que la masa
esté cocida.
Servir
caliente o templada.
Agradecemos
a la amiga Marta Serrallonga de Sabadell su desinteresada e inestimable
colaboración.
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