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Colocar
una cazuela de barro a fuego suave
añadiendo un chorro de aceite,
lo
justo para rehogar los dientes de ajos
pelados y la cayena.
Retirar
los ajos una vez bien dorados, cuando
hayan adquirido color.
Meter
el bacalao, con la piel contra la cazuela
y cubrirlo de aceite de oliva,
dejarlo
durante dos minutos a fuego suave,
sin hervir, a unos 70-80 ºC, es
decir,
calentito. Darle la vuelta y cocer otros
dos minutos.
Retirar
el aceite a un bol, dejando los lomos
de bacalao en la cazuela de
barro.
Agitar en movimientos concéntricos, hasta
que el bacalao empiece a soltar el
jugo.
Ir
añadiendo el aceite anteriormente retirado,
poco a poco, para que la liga
del
bacalao se espese a medida que se emulsiona
con el aceite. |