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Por tierras de Navarra, en la ruta de su buen aceite de oliva
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20MINUTOS.ES

  • Los romanos ya producían aceite en esta comarca hace más de 2.000 años.
  • El último domingo de febrero, en Arróniz se celebra la Fiesta de la Tostada.
  • Estella cuenta con uno de los mejores conjuntos románicos de Navarra.

Las aceitunas arbequina, empeltre y arróniz –autóctona– aprovechan al máximo el clima mediterráneo: sol abundante, lluvias escasas, cierzo del noroeste y fuertes contrastes de temperatura. Así nace el aceite navarro, amparado por el sello Denominación de Origen Protegida.

Los romanos ya producían aceite en esta comarca del occidente navarro, hace más de 2.000 años. De cómo lo hacían da testimonio el trujal –molino de aceite– hallado en la villa agrícola de Las Musas (Arellano).

En Arróniz, donde consideran las aceitunas un regalo celestial, el último domingo de febrero se celebra en este pueblo la Fiesta de la Tostada, que atrae a numerosos visitantes, en la que se degustan sabrosas tostadas con aceite y ajo y se inaugura la temporada con la cata del primer aceite.

Si salimos en dirección Estella, nos encontrarnos con el monasterio de Iratxe, un enclave jacobeo desde hace más de 1.000 años. Ya entonces atendía a los peregrinos en su hospital. En Iratxe destacan la iglesia románica, el claustro de estilo plateresco y la torre herreriana.

Llegamos a Estella, ciudad nacida a la vera del Camino de Santiago. Cuenta con uno de los mejores conjuntos románicos de Navarra: iglesias de San Pedro de la Rúa, San Miguel y Santo Sepulcro o el palacio de los Reyes de Navarra del casco viejo. También veremos templos góticos, palacios platerescos y conventos barrocos.

De Estella salimos dirección Zudaire, para desviarnos a Baquedano. Allí está el nacimiento del río Urederra, un edén de cascadas y pozas, al pie de los murallones de la sierra de Urbasa.

Subimos al puerto de Urbasa, donde se abre una extensa meseta calcárea de pastos y bosques. Desde allí, un paseo nos lleva por el filo del Balcón de Pilatos. Sobre nuestras cabezas, alimoches, halcones, buitres y, más abajo, la cascada del río Urederra.

De nuevo en ruta, encontramos el palacio de Urbasa y ya en el borde norte de la sierra el Centro de Información del Parque Natural Urbasa-Andía. Seguimos la ruta y subimos hacia el puerto de Lizarraga. Así alcanzamos la parte alta de la sierra de Andía.

El descenso nos lleva por Abartzuza, donde se alza, en un fondo de valle muy hermoso, el monasterio cisterciense de Iranzu. Y finalmente, de nuevo en Estella, capital de la región.

Fuente: Guía Repsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!

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