Por primera vez en sus casi 70 años de historia, el Consejo Oleícola Internacional (COI) ha celebrado una sesión plenaria en Córdoba, reuniendo a representantes de 47 países que concentran el 95% de la producción mundial de aceite de oliva. El encuentro tuvo lugar en el Palacio de la Merced, consolidando a la ciudad andaluza como punto neurálgico del sector.
El director ejecutivo del COI, Jaime Lillo, anunció que este jueves, coincidiendo con el Día Mundial del Olivo, se firmará la Declaración de Córdoba, un documento destinado a subrayar la importancia estratégica del olivar y del aceite de oliva para la seguridad alimentaria global.
Las prioridades del COI: armonización, sostenibilidad e innovación
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, destacó durante la 122ª sesión plenaria el papel esencial del COI en la armonización de normas internacionales, el control de calidad y, cada vez más, la orientación hacia la sostenibilidad.
Ambos discursos, el del ministro y el del COI, coincidieron en varios puntos clave:
1. Sostenibilidad y lucha contra la desertificación
La plenaria abordó uno de los retos más urgentes:
- La desertificación de ecosistemas en países productores, un fenómeno creciente que amenaza a millones de hectáreas de olivar.
- La necesidad de promover nuevas técnicas de cultivo, basadas en investigación científica, que mejoren la resiliencia del olivo ante condiciones climáticas extremas.
2. Innovación tecnológica para proteger al consumidor
Como recordó Planas, el COI está incorporando herramientas como:
- Monitorización por satélite,
- Inteligencia artificial,
- Nuevos modelos analíticos para garantizar la calidad y autenticidad de los aceites.
Esto complementa la visión del COI sobre la necesidad de optimizar la producción sin comprometer la trazabilidad ni la protección del consumidor.
La enorme calidad del aceite de oliva y el auge del consumo mundial
Planas insistió en la “elevadísima calidad” del aceite de oliva español y en sus reconocidos beneficios para la salud, factores que lo han convertido en un producto altamente apreciado.
En la misma línea, Jaime Lillo subrayó la tendencia positiva en el mercado global:
“La gente está descubriendo los aceites de oliva y hay una creciente demanda internacional.”
Este crecimiento se refleja especialmente en:
- Una recuperación del consumo interno en varios países productores.
- Un aumento notable en las exportaciones de aceite de oliva y aceituna de mesa, incluso en un contexto geopolítico complejo.
Banco Mundial de Germoplasma del Olivo: clave para el futuro del sector
Planas destacó también el valor estratégico de la red internacional de bancos de germoplasma del olivo, con 26 bancos y más de 1.800 variedades conservadas.
En este punto, las perspectivas del ministerio y del COI se complementan:
- El Banco Mundial de Germoplasma del Olivo de Córdoba, creado junto con la Junta de Andalucía y la Universidad de Córdoba, fue definido como “el banco de referencia internacional”.
- Su labor es fundamental para adaptarse al cambio climático y desarrollar variedades resistentes a nuevas condiciones ambientales.
- Su reciente incorporación al Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos de la FAO refuerza su impacto global.
España, referente internacional dentro del COI
España, miembro fundador del Consejo, participa activamente en todas las acciones del organismo y es uno de los motores de su modernización.
El COI, compuesto por 21 miembros que representan a 47 países, integra ahora a la Unión Europea como un único miembro unificado, mostrando la importancia continental del olivar.
Conclusión: un sector en expansión que avanza hacia un modelo sostenible y global
La 122ª sesión plenaria del COI en Córdoba ha dejado clara la alineación entre autoridades nacionales, organismos internacionales y el sector productivo. Todos coinciden en tres prioridades comunes:
- Garantizar la calidad y autenticidad del aceite de oliva.
- Impulsar la sostenibilidad, la adaptación climática y la protección del olivar.
- Aprovechar el creciente interés internacional por un producto emblemático de la dieta mediterránea.
La inminente Declaración de Córdoba marcará un nuevo hito para un sector que, además de histórico, se proyecta como clave para la alimentación mundial del futuro.
