Hay un viejo dicho en el campo: “El agricultor siempre mira al cielo y nunca está contento”. Si no llueve, es la sequía. Si llueve, es el barro. Pero la realidad de la campaña 2025/2026 en Andalucía no va de quejas, va de rentabilidad.
Davide, Emilia, Francis, Goretti y Harry. Estos son los nombres que la AEMET ha otorgado a las últimas borrascas que han sacudido el litoral español estos últimos meses. Pero, ¿cómo ha afectado realmente esto al campo?
Las precipitaciones intermitentes de diciembre y enero, que en otro momento hubieran sido oro puro, se han convertido ahora en un desafío logístico y químico. La lluvia ha paralizado la recolección en el momento crítico y está provocando un fenómeno que ningún productor quiere ver: la dilución de la calidad.
Cómo afectan las lluvias a la aceituna
Ya son varias provincias clave, como Jaén y Córdoba, las que han producido menor cantidad de aceite de oliva a esta altura de la campaña que el año pasado a esta misma fecha. Y es que la lluvia no está permitiendo a los agricultores entrar a cosechar a las fincas.
Veamos cómo afectan las lluvias a la aceituna durante el otoño e inicio de invierno :
Retraso en la recolección
El suelo húmedo impide entrar con maquinaria.
Aumento de la humedad en el fruto
La aceituna absorbe agua y diluye los compuestos fenólicos responsables del sabor, aroma y propiedades del aceite
Riesgo de fermentaciones y hongos
Humedad alta + Temperaturas suaves = Caldo de cultivo.
Consecuencias DE LA LLUVIA en la calidad del aceite
Los aceites obtenidos bajo estas condiciones suelen mostrar:
- Menor intensidad de frutado
- Aumento de defectos (humedad, fermentación, mohos)
- Reducción de compuestos antioxidantes (polifenoles y vitamina E)
- Pérdida de categoría superior en muchos lotes
En palabras simples: la calidad se ve comprometida, algo crítico para aceites de oliva virgen extra destinados a mercados premium.
Estrategias para minimizar pérdidas
Aunque no se puede revertir la lluvia, los productores y almazaras aún pueden proteger la calidad con medidas técnicas y salvar el año:
- Cosechar mientras más rápido, mejor
A estas alturas, hay que priorizar los olivares con mayor cantidad de fruto para recolectar antes de que este empiece a caerse. Si se cae, la aceituna perderá totalmente la aptitud para elaborar un virgen extra y por lo tanto, se pagará como aceituna de suelo, mucho más barata que la aceituna de árbol. - Almazaras preparadas
Ajustar la molturación para minimizar la oxidación y contaminación del aceite. La clave está en producir el mejor aceite de oliva posible con la calidad de aceituna que entre al molino.
Impacto de las lluvias en el mercado
Seguramente a final de la campaña se verá que los aceites de oliva producidos desde octubre hasta diciembre han sido de gran calidad, mientras que los producidos a partir de enero han ido perdiendo calidad progresivamente.
Por ello, todos los agricultores que cosecharon temprano, antes de que terminase el 2025, previsiblemente recibirán unos pagos mejores que los que han cosechado a partir de enero, a pesar de que en esta época el rendimiento es mayor (pero la calidad mucho menor). Así:
- Los aceites virgen extra de mayor calidad pueden escasear este año, afectando precios y exportaciones.
- Los mercados internacionales valoran cada vez más la categoría premium y la trazabilidad, por lo que mantener estándares es clave.
Conclusión
La campaña 2026 recuerda que el clima sigue siendo el factor más imprevisible en la olivicultura. La combinación de buen manejo agronómico, rapidez en la cosecha y cuidado en la extracción es la clave para minimizar la pérdida de calidad y proteger la inversión de los agricultores.
En aceitedeoliva.com seguiremos informando sobre la evolución de la campaña, compartiendo consejos técnicos y datos del sector para que productores y cooperativas tomen decisiones estratégicas basadas en información fiable y actualizada.
Atentamente,
El equipo de aceitedeoliva.com
