Desde finales de febrero, la escalada bélica en el Estrecho de Ormuz ha puesto en jaque al mercado energético. Con el Brent superando los 80 USD, el sector agrario mira con recelo hacia Oriente Medio. Sin embargo, en las pizarras de precios en origen, observamos un fenómeno contraintuitivo: el aceite de oliva no está subiendo al ritmo del crudo.
Como expertos en el sector, desglosamos la realidad técnica que hay detrás de esta desconexión y qué riesgos reales corren nuestros márgenes.
La paradoja del mercado: ¿Subirá el precio del aceite si sube el petróleo?
Puede parecer contradictorio, pero los precios del aceite de oliva en origen han mostrado descensos recientemente, incluso frente al aumento del coste del petróleo por el conflicto en Irán. Los datos oficiales del Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucia, confirman esta tendencia: en la última semana (Semana 9), el Virgen Extra ha caído de 4,69 € a 4,51 €/kg, una bajada del 3,8% justo cuando el crudo superaba los 80 USD.

Esto tiene varias explicaciones:
Dinámica propia del mercado del aceite de oliva
El mercado del aceite se rige por la disponibilidad física inmediata. A principios de marzo, nos encontramos en el final de la molturación. Las bodegas están en su punto de llenado máximo y la necesidad de “hacer hueco” o liquidar para obtener liquidez en las cooperativas pesa más en el precio diario que la geopolítica internacional.
Además el mercado del aceite de oliva es cíclico y depende fuertemente de las cosechas, rendimiento y existencias acumuladas. Épocas de buena cosecha tienden a presionar a la baja los precios en origen cuando hay abundancia de producto.
El “delay” de la inflación alimentaria
El petróleo reacciona en milisegundos a un ataque en el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, el aceite de oliva es un activo físico que ya ha sido producido con costes de energía de meses anteriores. El impacto del crudo actual no se refleja en la botella que ya está en el lineal, sino que será el “impuesto invisible” de la próxima cosecha.
¿Y si el precio del combustible sigue subiendo? ¿Cuál sería el efecto a largo plazo en el olivar?
Si el conflicto en Irán persistiera o escalara, la expectativa de los mercados es que los precios de la energía se mantendrán elevados o aumentarán aún más. Esto tiene implicaciones directas para el sector agroalimentario y, en especial, para el aceite de oliva:
Los tres frentes que amenazan al olivicultor
costes de producción más altos
El diésel y la gasolina son insumos claves. Su aumento sostenido incrementa directamente los gastos en tractores y cosechadoras, sumado a la tensión en el mercado de fertilizantes por su dependencia del gas natural.
Transporte y Distribución más caro
Mover la aceituna al molino y el aceite a mercados internacionales está ligado a la energía. Si el combustible se encarece, se elevan todos los eslabones de la cadena, desde cooperativas hasta exportadores.
Impacto para el agricultor
Doble desafío: márgenes más ajustados y necesidad de inversiones para compensar el gasto energético. Sin subida equivalente en origen, el agricultor asume toda la presión económica.
la voz del experto
La guerra en Irán ha disparado la incertidumbre energética, pero el hecho de que el aceite no haya subido en paralelo responde a factores propios de disponibilidad y trading del sector oleícola.
Sin embargo, el hecho de que los precios del aceite de oliva no hayan subido en paralelo en las últimas semanas responde más a factores propios del mercado del aceite (disponibilidad de producto, stocks y trading) que al conflicto energético directo.
A medio y largo plazo, si la guerra persiste y los precios del combustible continúan al alza, es probable que, se incremente el coste de producir aceite de oliva, se presione al alza el precio en origen y los agricultores se enfrenten a mayores costes que podrían erosionar sus márgenes si esos aumentos no se compensan con precios de mercados más altos
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Atentamente,
El equipo de aceitedeoliva.com
