La brotación del olivo: las claves para una cosecha exitosa 2026
Juan Carlos Cantero Solís
1 abril, 2026 · 4 min de lectura
Para cualquier olivicultor, ver los primeros brotes verdes tras el invierno es un momento de alivio y esperanza.
El olivo tiene una característica curiosa: durante el invierno, sus yemas son ‘indecisas’. A simple vista, no sabemos si un brote se convertirá en una aceituna o simplemente en una rama con hojas. Esa decisión ocurre justo en la brotación.
Por eso, un error en el abonado o un descuido con una helada tardía en la brotación puede ‘confundir’ al árbol y reducir tu cosecha antes incluso de que llegues a ver las flores.
¿Qué es la brotación del olivo y cómo inicia el ciclo del olivo?
La brotación es la fase fenológico (B) mediante el cual el olivo inicia la actividad tras el periodo de reposo invernal.
Este proceso marca el inicio del ciclo del olivo, las yemas del árbol comienzan a desarrollarse. En el olivo, este proceso es irreversible y genera dos estructuras vitales:
- Brotes vegetativos: Darán lugar a nuevas ramas y hojas, asegurando la estructura futura del árbol.
- Inflorescencias (Trama): Racimos que contienen las flores que se convertirán en aceitunas.
Si el árbol carece de energía en este momento, generará flores de baja calidad o con pistilos abortados, limitando drásticamente el potencial productivo de aceitunas de la campaña.
¿Cuándo ocurre la brotación?
La brotación del arbol del olivo suele producirse a final del invierno, aunque su inicio puede variar en función del clima, la ubicación geográfica y la variedad del olivo
En general, la brotación comienza entre febrero y abril en el hemisferio norte, cuando las temperaturas empiezan a estabilizarse y el riesgo de heladas disminuye.
Factores que influyen en la brotación del olivo
El olivo no brota por azar, sino por una sincronización biológica perfecta, una brotación irregular es la antesala de una floración deficiente, afectando de forma directa al volumen final de aceitunas cosechadas
Pulsa cada factor para ver el detalle.
la Brotación
del Olivo
Tratamientos y nutrientes para la brotación del olivo
Para maximizar el potencial productivo, la intervención debe ser proactiva, no se trata solo de acompañar el crecimiento, sino de asegurar que el árbol disponga de la energía necesaria en el momento exacto de la apertura de yemas.
Nutrición Foliar y Radicular: El “impulso” metabólico
| Nutriente | Función en la brotación |
|---|---|
| Nitrógeno (N) | El más relevante en esta fase. Favorece el crecimiento de brotes y hojas, esencial para el desarrollo vegetativo inicial del árbol. |
| Fósforo (P) | Contribuye al desarrollo radicular y a los procesos energéticos de la planta, facilitando una brotación más uniforme y equilibrada. |
| Potasio (K) | Su papel es más destacado en fases posteriores, pero también interviene en la regulación fisiológica y mejora la resistencia general del árbol. |
| Boro (B) | Clave para la formación de flores y el desarrollo óptimo de las yemas. |
| Zinc (Zn) | Importante para el crecimiento y la síntesis de hormonas vegetales esenciales. |
| Hierro (Fe) | Fundamental para la fotosíntesis y el mantenimiento del verdor foliar. |
La poda: el equilibrio entre luz y madera
La poda del olivo debe realizarse, idealmente, antes de que la brotación sea masiva. Al eliminar la madera vieja o improductiva, el árbol redirige toda la savia y los nutrientes hacia las zonas que realmente nos interesan: las ramas jóvenes que darán fruto.
Además, una buena poda permite que la luz penetre en el interior de la copa, algo vital ya que el olivo solo florece en las zonas bien iluminadas.
Gestión del riego del olivo
Si el invierno ha sido seco, es imperativo realizar riegos de apoyo antes de la brotación. Mantener el suelo con una humedad constante (sin encharcar) facilita la absorción de nutrientes y evita que el árbol sufra un colapso prematuro si de repente suben las temperaturas en primavera.
Riesgos y amenazas durante la brotación
No todo es crecimiento; la brotación es también el momento en que el olivo es más vulnerable a factores externos:
Heladas tardías en abril
Un brote tierno tiene un alto contenido de agua y es extremadamente sensible al frío. Una helada de -2°C en abril puede quemar todos los brotes nuevos, destruyendo la cosecha de ese año y comprometiendo la del siguiente.
En zonas con riesgo de heladas, se recomienda no abonar con exceso de nitrógeno muy temprano, para no forzar una brotación demasiado tierna antes de tiempo.
Enfermedades y plagas durante la brotación
El Prays del Olivo
La polilla del olivo (Prays oleae) tiene una generación (la generación antófaga) que se alimenta precisamente de los botones florales durante la brotación. Si no se controla, estas orugas pueden devorar gran parte de la futura cosecha antes de que la flor llegue a abrirse.
Enfermedades fúngicas: El Repilo
Con las lluvias de primavera y las temperaturas suaves, el hongo del repilo encuentra su escenario ideal. Las hojas jóvenes son muy susceptibles. Es crucial realizar tratamientos preventivos con cobre antes de que la masa foliar se cierre demasiado.
Las claves del olivar durante la brotación
En resumen, para conseguir una brotación perfecta, es recomendable:
- Realizar una fertilización equilibrada antes de la brotación.
- Asegurar una correcta disponibilidad de agua, especialmente en secano.
- Evitar podas severas en momentos cercanos a la brotación.
- Vigilar posibles plagas o enfermedades que afecten a los brotes jóvenes.
- Tratamiento foliar con nitrógeno. Los aminoácidos ayudan mucho en este momento.
La brotación del olivo es el cimiento sobre el que se construye el aceite de oliva que consumiremos meses después. Entender sus tiempos y necesidades es la diferencia entre un olivar productivo y uno que simplemente sobrevive.