Estados Unidos siempre ha sido el gran “sueño americano” para el AOVE;, consolidándose como el segundo mayor consumidor mundial de aceite de oliva, con una demanda de entre 380.000 y 400.000 toneladas anuales. Sin embargo, a pesar de que el país importa más del 90 % de lo que consume, el panorama ha dado un giro inesperado y las alarmas del sector exportador han comenzado a sonar.
Según los últimos datos del ICEX España Exportación e Inversiones y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el volumen de envíos se resiente. No es solo una cuestión de precios; es la respuesta a una “tormenta perfecta” donde la geopolítica y el proteccionismo de la administración de Donald Trump están dictando las nuevas reglas del juego.
La guerra de iran y la crisis logística disparan los costes
El primer gran factor que explica esta caída en las exportaciones es la escalada bélica en Oriente Próximo, con implicaciones directas de EE. UU. e Israel en Irán y Líbano. Este conflicto está afectando gravemente a los corredores logísticos internacionales, lo que encarece la cadena de valor del aceite de oliva y ralentiza enormemente el transporte hacia Norteamérica.
A esto se suma el encarecimiento del petróleo, que en 2026 ha superado la barrera de los 100 dólares por barril, disparando los costes estructurales de producción, envasado y distribución
Todo este escenario se ha convertido en una especie de “impuesto invisible” que eleva el precio final en los supermercados y tensiona la elasticidad de la demanda de los consumidores estadounidenses.
Logística y tensión internacional
La inestabilidad en las rutas comerciales internacionales dispara los costes de fletes y distribución, golpeando directamente a los productos importados de Europa.
Presión comercial y aranceles
El marco regulatorio de EE. UU. y posibles barreras arancelarias siguen siendo la espada de Damocles para la competitividad del aceite español frente a aceites locales.
El caos arancelario de Trump: Un mercado “dando tumbos”
Si la logística ya era un dolor de cabeza, la política comercial estadounidense ha terminado por paralizar al sector. La anulación de los antiguos aranceles por parte de la administración de Donald Trump y la sorpresiva entrada en vigor de una tasa global “temporal” del 10 % para todos los productos extranjeros (con la amenaza latente de subirla al 15 %) ha sembrado un caos absoluto.
Los exportadores se enfrentan a un nivel extremo de incertidumbre que imposibilita la planificación de ventas a medio plazo. Al no saber si esta tasa se mantendrá o si se anunciarán nuevas restricciones mañana, las operaciones comerciales se han frenado, y los operadores confiesan vivir “dando tumbos”. La North American Olive Oil Association (NAOOA) ya ha catalogado este tipo de aranceles como un auténtico “impuesto sobre la salud”, al encarecer un producto recomendado abiertamente por la FDA y las guías dietéticas por sus beneficios cardiosaludables.
El “techo de cristal” del precio
¿Por qué bajan las exportaciones si el producto es mejor que nunca? La respuesta está en la psicología del comprador. Para el estadounidense, el AOVE ha pasado de ser un aliado para la salud a un artículo de lujo.
Récord Histórico (2024/25)
EE. UU. importó 437.309 toneladas (+20,6%). Las ventas de aceite español crecieron un 22%, consolidando un año sin precedentes.
Cambio de Rumbo (2025/26)
En el primer trimestre (Oct-Dic 2025), las importaciones estadounidenses cayeron un 1,6%, encendiendo las alarmas en el sector exportador.
Mientras EE. UU. retrocede, el resto de los grandes mercados mundiales crecieron un 13,8% en el mismo periodo. Estados Unidos es hoy la excepción negativa.
Un desafío para la Marca España
A pesar de este oscuro panorama, el impacto no está siendo igual para todas las gamas. Mientras que los aceites de menor calidad (como las mezclas industriales o el aceite refinado) son los primeros en sufrir el recorte de demanda, el aceite de oliva virgen extra (AOVE) de alta gama está demostrando una fuerte resiliencia.
Los consumidores estadounidenses cada vez son más exigentes y están fuertemente vinculados a la cultura de la dieta mediterránea, valorando profundamente los productos orgánicos y el AOVE por sus propiedades saludables. De hecho, los aceites vírgenes siguen siendo los reyes indiscutibles, representando el 73,5 % del volumen total de importaciones de EE. UU..
la opinion del experto: nuevas tecnologias para reducir costes
La suma de la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo, el petróleo desbocado y las agresivas e inestables políticas arancelarias estadounidenses no solo encarecen el producto, sino que están redefiniendo estructuralmente el patrón de consumo en Estados Unidos.
Las exportaciones bajan porque las reglas del juego han cambiado, obligando al sector a apoyarse más que nunca en el prestigio y la calidad premium de su Virgen Extra para mantener vivo su mercado principal.
