¿Por qué el aceite de oliva ha subido de precio?
Juan Carlos Cantero Solís
7 noviembre, 2025 · 6 min de lectura
El mercado del aceite de oliva ha atravesado, durante los últimos 24 meses, una de las etapas más volátiles y tensionadas de las últimas décadas.
Desde finales de 2023 y a lo largo de 2024, la combinación de factores climáticos adversos en España (principal país productor) con la consecuente caída de la producción, tensiones políticas a nivel mundial y un aumento sostenido de los costes energéticos ha generado un incremento sin precedentes en los precios.
Todo ello ha afectado en gran medida al precio que el consumidor final paga en los lineales. En el mercado español, el litro de AOVE ha oscilado entre 9,00 y 12,00 €/litro durante la mayor parte de 2024 y 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
¿Cuáles son los determinantes de la subida de precio del aceite de oliva?
el impacto de la sequía y la climatología
Según estimaciones del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y del Consejo Oleícola Internacional (COI), la producción española cerró la campaña 2024-2025 con 850.000 toneladas, un 15 % superior al año anterior, pero aún un 30 % por debajo de la media quinquenal.
Durante el mes de marzo de 2025 se registraron lluvias abundantes en las zonas productivas de España, lo que auguraba una producción de la próxima campaña de nivel sobresaliente ya desde el primer trimestre del año. Este hecho hizo que el precio del aceite de oliva en origen descendiera hasta 3,40 €/kg de media para el virgen extra.
Lo que parecía que iba a ser una cosecha muy por encima de la media se ha visto reducida a “normal” según varias estimaciones de las últimas semanas debido a factores adversos como la prolongada sequía desde los meses de mayo hasta octubre y la gran incidencia de plagas como el Prays en zonas específicas como el centro de Andalucía.
Las proyecciones del MAPA y del COI apuntan a una estimación para la campaña 2025-2026 de entre 1,0 y 1,1 millones de toneladas de aceite de oliva en España, siempre que las condiciones meteorológicas se mantengan favorables, principalmente durante el mes de noviembre.
Este hecho, entre otros, ha propiciado a que el aceite de oliva virgen extra recuperase parte de ese valor que se había perdido en origen durante la primavera, donde las estimaciones eran mucho mejores.
incremento de costes de producción
El encarecimiento de los insumos agrícolas ha sido otro factor estructural. Los fertilizantes nitrogenados, los combustibles y la energía eléctrica (clave en riegos y almazaras) aumentaron entre un 20 % y un 40 % respecto a los niveles prepandemia. Aunque en 2025 se ha registrado cierta moderación en los precios energéticos, los márgenes de los productores continúan tensionados.
Asimismo, la mano de obra agrícola se ha visto afectada por un incremento de los costes laborales, especialmente en tareas de recolección y molturación. Todo ello ha elevado el umbral de rentabilidad del kilo de aceite en origen, estimado actualmente entre 3,50 € y 3,80 €/kg.
Estabilidad en ventas en el extranjero
Este comportamiento en la variación de precios refleja una elasticidad limitada de la oferta y una demanda internacional, que se puede definir como sostenida en especial desde países no productores como Estados Unidos, Japón y Reino Unido, que mantienen un consumo estable y ligeramente creciente pese al encarecimiento y los aranceles impuestos a la Unión Europea por países como USA.
Comparativa internacional
El fenómeno inflacionario no ha sido exclusivo de España, si no que ha afectado a todos los países. Recordemos que cuando hay cambios bruscos de producción en España, principal productor mundial de aceite de oliva, afecta directamente al mercado internacional de este producto, ya que las especulaciones futuras se basan en un mercado de oferta y demanda.
Por ejemplo, Italia, segundo productor mundial, registró precios del aceite de oliva virgen extra similares —en torno a 4,20 €/kg en octubre de 2025—, con picos superiores a 9,00 €/kg en 2024. Grecia y Portugal mostraron comportamientos análogos, mientras que en Túnez y Turquía los precios permanecieron algo más bajos debido a menores costes de producción y variaciones de cambio monetario.
La interconexión del mercado europeo ha contribuido a una cierta convergencia de precios, pero también ha intensificado la competencia. Italia ha incrementado sus importaciones de aceite español para satisfacer la demanda interna, mientras que España ha reforzado su papel como exportador neto de volumen, aunque con un descenso relativo de rentabilidad por litro exportado.
Comportamiento del consumo y sustitución de productos
El fuerte incremento del precio del AOVE ha modificado temporalmente los patrones de consumo, tanto domésticos como industriales. En España, el consumo interno cayó aproximadamente un 25 % interanual entre 2023 y 2024, con un leve repunte en 2025 debido a la estabilización de precios y a medidas como una reducción en el IVA que paga el consumidor final.
En el segmento industrial y de restauración, se ha observado una sustitución parcial por aceites de semillas (girasol alto oleico, colza o mezclas refinadas), aunque el consumidor final mantiene una preferencia estructural por el virgen extra en usos en crudo. Este comportamiento confirma que el AOVE sigue percibiéndose como un producto premium, asociado a la calidad y a la salud, incluso en contextos de inflación.
Se augura que esto siga siendo así en el futuro próximo, pues las nuevas generaciones, cada vez más concienciadas sobre salud y nutrición, tienen al AOVE como referente en bienestar dentro del mundo de las grasas vegetales.
Conclusión sobre el precio del aceite de oliva
El aceite de oliva virgen extra parece ser cada vez menos un producto de bajo margen, exceptuando sistemas cooperativistas donde el beneficio se reparte entre los socios, siendo un bien estratégico y escaso, cuyo precio refleja tanto su valor nutritivo y cultural como las tensiones estructurales del sistema agroalimentario mundial.
El futuro del mercado oleícola dependerá también de variables macroeconómicas, como por ejemplo la política monetaria del Banco Central Europeo, la evolución del tipo de cambio euro-dólar o los precios del petróleo, que influyen indirectamente en el coste de los insumos y en la competitividad exportadora.
A finales de octubre de 2025, con precios en origen estabilizados en torno a 4 €/kg para el aceite de oliva virgen extra y un mercado internacional en fase de reajuste, el sector afronta un escenario de equilibrio entre rentabilidad y sostenibilidad.
La clave de los próximos meses residirá en la capacidad de los productores y cooperativas para mantener la competitividad sin renunciar a la calidad que presenta un buen virgen extra.